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Coca-Cola decidió detener sus planes para vender Costa Coffee, la cadena de café del Reino Unido que adquirió por US$5.100 millones en 2018. La compañía pausó el proceso luego de una subasta que se extendió por meses y que, finalmente, no arrojó propuestas que considerara satisfactorias.
La intención de venta había salido a la luz en agosto de 2025, cuando el grupo empezó a reexaminar su portafolio en respuesta a cambios en preferencias del consumidor y presiones económicas. Sin embargo, la operación perdió tracción conforme avanzó el proceso competitivo y se ajustaron las expectativas sobre el precio.
En la recta final, Coca-Cola terminó las conversaciones en diciembre después de recibir ofertas finales por debajo de lo esperado. Entre los interesados que participaron en el proceso se mencionan firmas de private equity como TDR Capital y Bain Capital, además de nombres que habían mostrado interés inicialmente como Apollo Global Management y KKR.
La pausa marca un giro relevante porque la venta se había planteado como parte del ajuste ante un mercado de café cada vez más competido, con presión de actores globales como Starbucks y Nestlé. Con el proceso congelado, se reabre el foco sobre cómo Coca-Cola buscará fortalecer su presencia en café tras haber comprado Costa para ampliar su huella en un segmento de rápido crecimiento y diversificación.
Aunque el proceso se frenó, la compañía no cerró la puerta a reactivarlo en el mediano plazo. Por ahora, el episodio deja como mensaje que, incluso para activos reconocidos, el entorno actual de fusiones y adquisiciones puede limitar valoraciones y obligar a replantear el “timing” de desinversiones cuando el mercado no convalida los precios esperados.
RealRisk/ Fuente: The Coca–Cola Company