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El nuevo aumento al impuesto especial sobre refrescos en México pondría en riesgo a pequeños comercios y afectaría a gigantes como Coca-Cola FEMSA y Arca Continental, con alzas de precios estimadas en más del 10% y una posible caída en ventas de hasta 5%, según JP Morgan y la ANPEC.
El incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para bebidas azucaradas en México vuelve a encender las alarmas en el sector refresquero. De acuerdo con El CEO, el nuevo ajuste fiscal impactará no solo a las grandes embotelladoras como Coca-Cola FEMSA y Arca Continental, sino también a los pequeños comercios que dependen en gran parte de la venta de refrescos y bebidas saborizadas.
El banco JP Morgan estima que el alza en el IEPS obligará a aumentar los precios entre 11% y 12%, lo que podría derivar en una caída de ventas de 3% a 5% incluso sin considerar la inflación. Este incremento, sumado al entorno económico adverso, amenaza con reducir los márgenes de ganancia y debilitar el consumo en los canales tradicionales.
Desde el lado del comercio minorista, Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), advierte que el nuevo impuesto podría provocar una reducción de ingresos de hasta 20% en las llamadas tienditas, que representan una parte vital del ecosistema de distribución. Rivera señala que muchas de estas microempresas podrían no resistir el impacto si las ventas de bebidas caen de forma prolongada.
Las propias embotelladoras también han reconocido un entorno complicado. Ian Craig, director general de Coca-Cola FEMSA, reportó una baja en el volumen de ventas durante el segundo trimestre de 2025, afectado por condiciones macroeconómicas y climáticas. Por su parte, Arturo Gutiérrez, CEO de Arca Continental, reconoció un retroceso en unidades vendidas por caja durante el mismo periodo, lo que agrava la presión sobre los resultados financieros.
El aumento del IEPS se suma a una serie de políticas que buscan desalentar el consumo de bebidas azucaradas por motivos de salud pública. Sin embargo, los analistas advierten que el efecto podría ser contraproducente: menor consumo, menor ingreso fiscal y cierre de pequeños comercios.
La industria refresquera mexicana enfrenta así un doble desafío: mantener la rentabilidad y adaptarse a la nueva fiscalidad sin perder al consumidor que, golpeado por la inflación, cada vez cuida más lo que gasta y lo que bebe.
RealRisk/ Fuente: El CEO