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Las operaciones de Coca-Cola en Argentina, especialmente en la provincia de Tucumán, enfrentan un creciente cuestionamiento por sus efectos ambientales. Comunidades locales, organizaciones sociales y autoridades reclaman mayor responsabilidad y transparencia ante denuncias de contaminación de ríos y uso intensivo de agua en ingenios vinculados a la cadena de suministro de la compañía.
Los embotelladores de Coca-Cola, como Arca Continental y Coca-Cola FEMSA, se encuentran bajo escrutinio público por los impactos ecológicos asociados a su producción.
Uno de los casos más relevantes ocurrió en el ingenio Famaillá, operado por Arca Continental, que fue multado con 17 millones de pesos por el gobierno tucumano tras un episodio de contaminación en el río Salí, donde la descarga de residuos industriales provocó una mortandad masiva de peces por falta de oxígeno en el agua.
A este hecho se suman sanciones a otros ingenios de la provincia, como Concepción y Bella Vista, por verter efluentes no tratados y vinaza, un subproducto altamente contaminante de la producción azucarera, en cauces y caminos rurales. Los casos han reactivado el debate sobre la sostenibilidad del sector sucroalcoholero, clave en el abastecimiento de azúcar y edulcorantes para bebidas.
La Subsecretaría de Ambiente de la Nación mantiene operativos de control en la cuenca Salí-Dulce, con el objetivo de asegurar el cumplimiento de compromisos ambientales como la eliminación de descargas de vinaza, la recuperación total del agua utilizada y el monitoreo de emisiones industriales.
Organizaciones ambientalistas y sectores académicos exigen a Coca-Cola y a sus socios locales implementar acciones concretas y verificables de mitigación, reducir el consumo hídrico y garantizar acceso público a la información ambiental, así como la participación de las comunidades en los procesos de control.
Por su parte, la compañía ha manifestado su compromiso con la sostenibilidad y la eficiencia en el uso del agua, aunque las críticas apuntan a que las medidas siguen siendo insuficientes frente a los daños acumulados. Los reclamos evidencian la necesidad de compatibilizar la producción industrial con la protección de los ecosistemas y la salud de las poblaciones locales.
RealRisk/ Fuente: Food News Latam